Mi cuerpo

Las 3 etapas del embarazo son llamadas trimestres. Cada uno trae nuevos cambios físicos, tanto para vos como para tu bebé.

1/3  Primer trimestre

A pesar de que es posible que exteriormente los cambios no sean notorios, en este trimestre tu cuerpo experimentará un profundo proceso de cambios hormonales cuya intensidad en sus síntomas varía de mujer a mujer.

Algunos de estos síntomas frecuentes son:
  • Se suspenden tus ciclos menstruales
  • Sensación de cansancio y sueño
  • Nauseas y vómitos
  • Mareos
  • Molestias leves en la pelvis
  • Frecuentes ganas de orinar
  • Aumento del volumen y de la sensibilidad de los pechos
  • Aumento de peso de entre 1 y 2 kilos
  • Aumento del tamaño del útero
  • Aumento de las secreciones vaginales
  • Cambios bruscos de humor
  • Inseguridad y ansiedad
¿A qué se deben estos síntomas?

Estás más cansada y somnolienta porque tu cuerpo está rindiendo al máximo para formar la placenta y desarrollar el embrión. En estos meses tu cuerpo, y en particular la placenta, generan hormonas como la gonadotropina coriónica humana, encargada de segregar estrógenos y progesterona al inicio del embarazo. Estas hormonas son también las responsables de que tus pechos aumenten de tamaño preparándose paulatinamente para la lactancia. Y, además, son las hormonas las que generan vasodilatación, causante del sueño y cansancio que sentís.

La razón por la que orinás con más frecuencia es que tu útero comienza a presionar sobre la vejiga.

En este período tu cuerpo comienza con la producción de sangre (hematopoyesis), que tiene como función principal favorecer el intercambio de nutrientes y oxígeno con el sistema sanguíneo de tu bebé.

Es posible que experimentes un aumento de peso de 1 a 2 kilos, que se distribuye entre el mayor volumen de sangre, el feto, la placenta, el líquido amniótico, el útero y los pechos.

Cambios y cuidados

Es muy habitual que durante el primer trimestre experimentes rechazo ante ciertos alimentos, olores y sabores con los que antes no tenías ningún problema. Además podes tener cambios de humor y estar más sensible, lo que puede repercutir en las relaciones con tu pareja y con tu entorno más próximo.

Desde el momento de la concepción es necesario que tomes precauciones y cuidados con tu salud. Es muy importante que evites el cigarrillo, y que restrinjas todo lo posible las bebidas alcohólicas (si podes evitarlas, mejor). Durante los primeros meses es imprescindible consultar a tu médico antes de tomar cualquier medicación, por más inofensiva que te parezca. Aun si tenés un resfrío o un dolor de cabeza que creas que se puede aliviar con cualquier analgésico, no debés tomar nada hasta no consultar a tu médico.

Desde el primer mes es importante que tengas un buen aporte de todos los nutrientes que necesitás, tanto los macronutrientes (proteínas, grasas y azúcares) como micronutrientes (vitaminas y minerales). Debés tener en cuenta que durante el embarazo el consumo calórico aumenta en un 15% solamente y es falso el viejo mito de que" hay que comer por dos". Pero las necesidades vitamínicas durante el embarazo, en algunos casos, llegan a incrementarse hasta en un 180%, con lo cual es muy difícil incorporar esas vitaminas con la dieta alimentaria.

Por eso, de ahora en más aprovechá cada consulta con tu médico para que te informe sobre la necesidad de suplementar tu dieta con un multivitamínico especial para el embarazo. Las vitaminas y minerales tienen distintos roles específicos en cada uno de estos nueve meses. Por ejemplo, en el primer mes son imprescindibles el ácido fólico y otras vitaminas del complejo B, ya que juegan un rol fundamental en la prevención de patologías del bebé, tales como malformaciones cardíacas, renales y defectos del tubo neural.

La dosis de ácido fólico recomendada por la evidencia científica y por la OMS (Organización Mundial de la Salud) es de 0,4 mg antes de quedar embarazada, y de 0,8 mg durante el embarazo. No hay necesidad de que recibas dosis mayores, a menos que ya hayas tenido un embarazo previo en el que tu bebé haya sufrido algún defecto del tubo neural o que tu médico te lo indique. Es importante que el ácido fólico no se suministre en forma aislada, sino acompañado por el resto de las vitaminas y minerales que actúan como cofactores, ya que su síntesis y metabolización es compleja, y unos requieren de otros para actuar conjuntamente en los diversos procesos del metabolismo celular.

También es importante que evites exponerte a radiaciones, las comúnmente utilizadas en radiografías. Cualquier estudio de diagnóstico de este tipo debe ser indicado por tu médico, informando expresamente al radiólogo sobre tu condición.

Si aparecen pérdidas de sangre es importante que avises a tu médico. Pueden ser sangrados inofensivos o indicadores de que deberás tener ciertos cuidados especiales sobre los que él, luego de revisarte, te dará toda la información que necesites.

Tu mundo emocional

Es sumamente normal que experimentes cambios de humor (otra vez las hormonas!) e incluso temores, inquietudes y angustias, sobre si estás preparada para ser madre. Los estados de inseguridad y ansiedad se alternan con estados de euforia.

Habrá momentos en los que te sentirás plena y "todopoderosa", y otros en los que te sentirás frágil y necesitada de más mimos, atención y cuidados. Aprovechá que todos van a estar pendientes de vos y dejate mimar, en especial por el papá del bebé, lo cual también va a ayudarlo a sentirse más integrado y partícipe de este maravilloso proceso.

La repercusión emocional del embarazo depende también de tu historia personal, de la historia común de la pareja e incluso de tu vínculo con tus padres.

Imagen fetal primer trimestre

2/3 Segundo trimestre

Si el trimestre anterior sufrías somnolencia, mareos, molestias, este trimestre lo vas a pasar mucho mejor, ya que desaparecerán la mayoría de esos síntomas iniciales. No obstante, tu cuerpo va a seguir experimentando muchos cambios, que en este trimestre van a ser evidentes para el mundo externo. El más emocionante de los cambios es que ya vas a sentir como se mueve tu bebé.

Algunos cambios de este trimestre pueden ser:

  • Aumento de peso de unos 4 kg aproximadamente
  • Se notan las primeras señales de los movimientos del feto
  • Dolores de espalda
  • La cintura desaparece
  • Tus pechos pueden llegar a segregar calostro
  • Pueden surgir molestias físicas como acidez estomacal y constipación
  • Sueños frecuentes con tu bebé
  • Manchas en la piel de la cara

Ya que en este trimestre vas a aumentar tu talle, es bueno que elijas ropa cómoda y adecuada al embarazo, en especial la que permita moverte libremente y no oprima tu panza ni áreas circulatorias fundamentales como las piernas. Tus pechos pueden seguir aumentando de tamaño y es importante que empieces a utilizar corpiños adecuados.

Vas a empezar a sentir los movimientos de tu bebé!

Al principio en forma de pequeñas burbujas y después incluso de pataditas, que tal vez sientas con más nitidez estando recostada. Los movimientos suelen percibirse por primera vez entre la semana 20 a 24, en especial en madres primerizas. Algunas mujeres, en particular las que ya han tenido hijos, pueden llegar a percibir movimientos del bebé desde la semana 16. Las manchas en la cara llamadas también cloasma o máscara del embarazo se deben a una mayor pigmentación de la piel debida a la acción de las hormonas del embarazo. Suelen aparecer especialmente en la nariz, las mejillas y el cuello y se oscurecen con la exposición al sol, por lo que te recomendamos el uso de una crema con protección solar. De haber aparecido, esas manchas desaparecen normalmente tres meses después del parto. Es posible que tengas molestias como acidez o estreñimiento debido al aumento de tamaño del útero, que de esta manera oprime ciertos órganos de la cavidad abdominal dificultando su funcionamiento, o también por los cambios hormonales que experimenta tu cuerpo. No son preocupantes, pero es bueno que consultes con tu médico y en ningún caso te automediques. En cuanto al estreñimiento, la primera recomendación es incorporar más fibras a tu dieta, en especial con la ingesta de verduras, frutas y cereales. Si esto no genera los efectos deseados, tu médico puede prescribirte ciertos laxantes indicados para el embarazo. El dolor de espalda se debe al aumento de peso y los cambios posturales para mantener el equilibrio. Esto genera contracturas musculares, en especial en la zona lumbar. Para aliviar el dolor no consumas analgésicos a menos que lo indique tu médico. Hay tácticas diarias que pueden ayudarte: no levantes cosas pesadas, no alces niños, no te agaches doblando tu cintura si tenés que recoger algo del piso (es preferible que desciendas de cuclillas y mantengas recta tu espalda). Dormir de costado, con la pierna superior flexionada y una almohada debajo de ella, también puede ayudar.

Dieta y nutrientes

Es posible que en estos meses sufras intolerancia a ciertos alimentos, por eso es importante que mantengas una dieta sana, completa y balanceada, que tenga un 15% más de calorías que tu dieta anterior al embarazo. En este segundo trimestre la necesidad de ciertas vitaminas y minerales se ve incrementada hasta en un 180%, lo cual provoca que a veces la dieta no provea el nivel adecuado. Consultá con tu médico la posibilidad de que te prescriba un multivitamínico especial para el embarazo.

Las principales funciones de las vitaminas en este trimestre tienen que ver con la formación y maduración de los órganos de tu bebé. Uno de los nutrientes clave en esta etapa es el hierro, cuya carencia genera la aparición de anemia, la cual puede tener consecuencias serias para la madre y el bebé, tales como retardo de crecimiento intrauterino, parto pretérmino y bajo peso al nacer. Ambos factores tienen potencialmente impacto posterior a lo largo de toda la vida adulta de tu hijo.

Es muy importante prevenir la aparición de anemia y no esperar a que ésta se presente. Cuando aparece lo puede hacer en forma abrupta, ya que en este trimestre hay una gran demanda súbita de hierro, para generar glóbulos rojos. Si las reservas de tu organismo no cuentan con la cantidad suficiente de este mineral, tu organismo no podrá fabricar la cantidad de glóbulos rojos que necesita, apareciendo la anemia.

Según la recomendación de la OMS (Organización Mundial de la Salud), los depósitos de hierro pueden ser construidos desde los primeros meses del embarazo. Para prevenir la anemia es recomendable recibir una dosis de hierro 60 mg/día, ya que es bien tolerada, y evita la necesidad de suministrar dosis elevadas en el tercer trimestre. La consecuencia de una dosis elevada es fundamentalmente la mala tolerancia gástrica al hierro, que puede generar náuseas, vómitos, diarrea, constipación y dolores abdominales.

Por eso te recomendamos que efectúes con tu médico una consulta temprana sobre este tema, entre el tercer y el cuarto mes del embarazo. El conoce bien cuales son los suplementos multivitamínicos que contienen las dosis de hierro moderadas, para prevenir la anemia, sin generar efectos adversos.

Durante este segundo trimestre lo habitual es que aumentes unos 4 kilos de peso, de los cuales sólo uno corresponde al bebé. El resto se reparte entre la placenta, el líquido amniótico, el útero, los pechos, el aumento del volumen de la sangre y la grasa materna.

La musculatura abdominal se relaja y la piel absorbe una buena parte de la carga y contención del volumen uterino. Las fibras elásticas de la dermis pueden romperse, dando lugar a la aparición de estrías. Es importante la aplicación diaria de cremas, sobre las cuales tu médico debe aconsejarte: no todas son igualmente eficaces e inocuas. Una vez más, no te automediques. Hasta la sustancia más inocente es mala en exceso. Consultá con tu médico.

Es bueno que utilices bombachas especiales para embarazadas o suaves fajas elásticas que sin comprimirte, ayudan a que la piel no se distienda en exceso. Es importante que controles el aumento de peso.

Un mundo de sensaciones

Durante este periodo es muy posible que te sientas más serena y positiva porque los niveles hormonales tienden a estabilizarse. Es común experimentar un aumento de la libido debido a los mayores niveles hormonales y al hecho de que el cuerpo se encuentra más sensible al tacto. Podés mantener relaciones sexuales con total normalidad, y esto es válido durante todo el embarazo. Además , tu panza, aunque parezca increíble, puede producir sentimientos contradictorios. En buena parte de las mujeres hay sentimientos positivos y es todo un orgullo exhibirla. Pero por el contrario, en algunas mamás el cambio del esquema corporal puede producir algunos sentimientos negativos: temor a la deformación del cuerpo y que ésta sea permanente, temor a la pérdida del atractivo sexual. No te preocupes: con los cuidados adecuados, tu cuerpo quedará igual que antes, y por qué no, aún más atractivo gracias a la seguridad y la confianza que va a darte ser toda una mamá.

Los movimientos de tu bebé estrechan cada vez más tu vínculo con él. Cada vez que lo sentís moverse experimentas la certeza de la vida que crece dentro tuyo. La participación del papá en cuanta ocasión sea posible, haciéndole sentir los movimientos y compartiendo la alegría que ellos producen, es muy importante y positivo. Consolida la relación entre padre e hijo. Vivir en pareja las emociones que esto genera contribuye a la unión de los padres y a que él se prepare en su rol de papá.

Imagen fetal segundo trimestre

3/3 Tercer trimestre 

En esta última etapa del embarazo lo más probable es que sólo pienses en el parto y en tu deseo de ver al bebé.

Tu embarazo Se acerca a la recta final y seguirás experimentando cambios:

  • Tu panza sigue aumentando de tamaño
  • Leves contracciones de preparación para el parto
  • Ansiedad por la proximidad del parto
  • Dificultades para dormir
  • Molestias en la espalda
  • Retención de líquido
  • Aumento de entre 3 y 5 kilos de peso
  • Cansancio
  • Aumento de la transpiración
  • Frecuentes ganas de orinar
  • Constipación, acidez

Puede ser difícil conciliar el sueño porque casi todas las posturas te resultan incómodas, y para colmo el bebé suele moverse mucho por la noche. Además, en los últimos meses puede aumentar la acidez estomacal y la necesidad de orinar frecuentemente, lo cual interrumpe el sueño. Inclusive pueden aparecer contracciones uterinas de preparación que te despiertan y te mantienen alerta.

Hay algunas recomendaciones que pueden ayudarte a dormir mejor:

  • Cenar al menos dos horas antes de dormir
  • Relajarse antes de ir a dormir con un vaso de leche o un baño con agua tibia (no caliente)
  • Orinar inmediatamente antes de ir a la cama
  • Usar las almohadas que fuese necesario
  • Una posición recomendable es dormir de costado, con una almohada bajo la panza y otra entre las piernas
  • Si sufrís de acidez, dormir con la cabeza un poco más elevada que el resto del cuerpo.
  • Es frecuente también la sensación de falta de oxígeno ocasionada por la presión del bebé sobre tu diafragma, lo que disminuye la capacidad pulmonar. Para aliviar estas molestias, lo mejor es realizar ejercicios de respiración y relajación
  • Ante la sensación de hinchazón o retención de líquido, es importante que te hidrates bien y bebas grandes cantidades de agua por día Eso también ayudará a que compenses las cantidades de líquido que eliminás por el aumento de la transpiración y la frecuente necesidad de orinar. Evitá las bebidas gaseosas y los diuréticos. Cuanto más natural, mejor
  • Es frecuente que se hinchen las manos y los pies. Te recomendamos que te quites los anillos y adornos que entorpezcan la circulación, y para la hinchazón de piernas y pies es beneficioso permanecer con las piernas ligeramente más elevadas que el resto de tu cuerpo. Al recostarte, por ejemplo, podés poner algunos almohadones bajo tus pies. Esto facilita el flujo sanguíneo y el drenaje de líquidos retenidos
  • No es raro que la hinchazón de tus pies te obligue a comprar zapatos uno o dos números más grandes que tu medida habitual. En ese caso, optá por modelos cómodos y sin taco, que además sean cómodos para caminar
Imagen fetal tercer trimestre
Nutrientes y preparación para el parto

En este ultimo trimestre se hace difícil comer normalmente, porque el útero ha aumentado de tamaño y de esta manera disminuye la capacidad estomacal e intestinal. Es importante que en vez de comer de manera abundante al mediodía y a la noche, puedas ir espaciándolas a lo largo del día, en pequeñas cantidades. Esto va a facilitar tu digestión, evitando sufrir acidez mientras ingeris todos los nutrientes que vas a necesitar para que el bebé aumente de peso (su principal actividad en estos meses).

También es fundamental que estés bien nutrida y fuerte para el trabajo de parto, y para que la pérdida de sangre que suele producirse no genere la habitual anemia post parto.

En cuanto a los micronutrientes (vitaminas y minerales), en este trimestre tienen un rol significativo ya que su correcto equilibrio disminuye las probabilidades de parto pretérmino y rotura prematura de membranas. La vitamina C es valiosa para la síntesis de colágeno, proteína que se encuentra en la membrana amniótica (la bolsa) haciéndolo más resistente a los traumatismos. Asimismo, al haber prevenido la anemia en los meses previos gracias a una suplementación adecuada, tus reservas de hierro estarán en condiciones de afrontar el sangrado en el parto sin mayores inconvenientes posteriores.

Otro de los beneficios de tener un adecuado nivel de vitaminas y minerales durante todo el embarazo, es que disminuye las probabilidades de que tu bebé tenga bajo peso al nacer, y retardo de crecimiento intrauterino. Los nutrientes claves para esto son las vitaminas del complejo B, vitaminas A, D Y E, el calcio, el hierro y el Zinc. Es importante que consultes a tu médico sobre lo esencial de estos micronutrientes y su posible suplementación. En esta última etapa de la gestación, lo normal es engordar entre 3 y 5 kilos que se reparten entre el futuro bebé, la placenta y el líquido amniótico, los pechos, el útero, el aumento de producción de sangre y la grasa materna de la sangre.

Tus sentimientos cerca del parto

Con la llegada del séptimo mes comienza el último tramo del embarazo. Seguramente sentirás una gran ansiedad por la inminencia del parto y por saber si tu hijo nacerá bien. La información adecuada a través de tu obstetra, y los cursos de preparto ayudarán a que pierdas el lógico temor y a que te prepares, en lo posible, en compañía de tu pareja. Hay muchos temores previos que tu obstetra, tu partera u obstétrica y el curso de preparto irán disipando de a poco. No quieras hacer todo iYAI por algo el embarazo dura sus buenos nueve meses. Preguntas relativas al dolor, cómo reconocer las contracciones, la rotura de bolsa, cómo encarar el trabajo de parto, encontrarán respuesta en la preparación previa al parto.

El parto produce sentimientos encontrados: se desea y se teme a la vez. El deseo está alentado por la fantasía de conocer al bebé, poder verlo y tocarlo, poder comprobar que es sano y lindo como tantas veces lo imaginaste. Seguramente también desees el parto, con la certeza de que luego tu cuerpo volverá a la normalidad.

El temor se alimenta no sólo en los dolores y lo exigente de la experiencia del parto en sí, sino con la fantasía de que vas a perder algo muy valioso, de lo que fuiste dueña exclusiva: el bebé que una vez afuera de tu vientre, será necesariamente compartido. En estos últimos meses seguramente aumentará la frecuencia de tus visitas al obstetra. Es el momento ideal para plantear todas las dudas que queden.

Es factible que en este trimestre disminuya el deseo sexual, en parte debido a que es difícil encontrar posiciones que sean confortables para vos y tu pareja.

A algunas mujeres unos días antes del parto, o ese mismo día, las ataca un deseo brusco, incontenible, y algo cómico: limpiar su casa. Esto se conoce como instinto de nido. Es importante que si sentís este deseo lo controles, y guardes tus fuerzas para el parto.

Yo estoy...